viernes, 4 de marzo de 2016

La Infanta Cristina escoge la táctica de la incredulidad

Javier E. García
04/03/2016
“Rotundamente, no”, así ha respondido la Infanta Cristina a una de las más de 50 preguntas que le hizo su abogado en el juicio por el Caso Nóos celebrado en Palma de Mallorca. Concretamente esta hacía referencia a las formas de facturas de Aizoon-empresa que era dueño su marido Iñaki Urdangarin- y a la contratación de empleados de la firma.



La hija de Juan Carlos I se negó a responder a la letrada de Manos Limpias, Virgina López Negrete. La Infanta se ha acogido al derecho a no declarar y sólo contestó las preguntas de su abogado, Pau Molins.

Su defensa se centró en la plena confianza en los asesores de su marido Iñaki Urdangarin y en los suyos. A saber: Carlos García Revenga, secretario de las Infantas; José Manuel Romero, conde de Fontao, abogado del rey Juan Carlos, y Federico Rubio Carvajal, asesor fiscal de la Casa del Rey.

Varias de las preguntas formuladas por su abogado denotaron un cierto control de la Casa del Rey. “¿En quién confía usted?”. Ella apuntó que “confiaba”, en pasado, algo muy reseñable. Después comenzó a enumerar todos los nombres antes mencionados como sus grandes personas de confianza y en los que dejaba que decidieran todo por ella.
El ex campeón olimpista apuntó en su declaración el control que ejercía la Casa Real sobre los negocios del Instituto Nóos, que han conducido al banquillo al matrimonio. El fiscal Pedro Horrach constató que se estaba contradiciendo con lo que había afirmado: “Antes dijo que la Casa Real no avaló ni opinó” sobre sus trabajos en Nóos. Urdangarin se defendió de este cambio en la declaración: “Antes no tenía pruebas, ahora tengo detallas suficientes”.

La imagen de la Infanta Cristina sentada en el banquillo de los acusados marcará una de las imágenes más reconocibles de este caso que comenzó en el 2007 y 2008, cuando el jugador de balonmano cometió presuntamente algunas actividades delictivas en la fundación que dirigía junto con Diego Torres.

La trama de corrupción política saltó a la escena pública con el caso derivado del Palma Arena donde Jaume Matas (presidente autonómico del PP en las Islas Baleares) infló el presupuesto el velódromo al doble, pasando de los 48 millones presupuestados a un total de 90,6 millones de euros.

El ex duque consorte de Palma de Mallorca está imputado por la Fiscalía Anticorrupción por malversación, fraude, prevaricación, falsedad y blanqueo de capitales. Por su parte, la Infanta Cristina está imputada por presunto blanqueo y delito fiscal.

Tras las declaraciones de Iñaki Urdangarin y de la Infanta Cristina, el juicio por el Caso Nóos prosigue el martes próximo con los testimonios del primer grupo de los cerca de 380 testigos que han sido citados por la Fiscalía, entre los que destacan a varios ex altos cargos del Gobierno balear. La mayoría de los acusados no asistirán a las demás jornadas del juicio, salvo Diego Torres, socio de Urdangarin.



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